Los Pedro Panes de Los Ángeles [primera parte]
EN BÚSQUEDA DE SU REALIDAD
HISTÓRICIA
Por Antonio Imbert
Es una realidad ineludible que cuando llegue el momento
dado, se ha de escribir la historia del exilio cubano en esta metrópolis del Sur de California. La sorpresa para mí, y me
ha resultado por partida doble, es que la historia del drama cubano local se comenzara a escribir estando yo aún vivo, y más
sorprendente es que el primer capítulo estuviera a cargo de los Pedro Panes de nuestra comunidad angelina.
La noticia nos ha ido llegando a cuenta gotas,
al menos en mi caso que he estado diluido en una de serie de asuntos personales que me han alejado de anteriores menesteres.
El caso es que un grupo de aquellos originales niños y adolescentes, que quedaron marcados por una arbitraria revolución que
asesinó la patria posteta de la familia cubana, forzando un éxodo de niños hace 46 años, y que hoy luchan por aglutinarse
y compartir con la comunidad angelina la realidad de su dolor histórico.
Ellos se están reuniendo por los últimos dos
años, con el lema “Cuban kids from
the 60s Exodus” para decirle a sus hijos y nietos, y a esta comunidad quizá bastante indiferente antes aquel doloroso
episodio, que ellos sufrieron el comunismo atroz en carne propia, y lo que es peor aún: en el hemisferio de la mente y el
corazón. Hoy, peinando canas y mostrando en el rostro el atropello de los años, nos dicen: “Hey, nosotros estamos aquí, quizás los más olvidados del exilio, quizás en parte por culpa nuestra, pero somos también parte de esta compleja comunidad que ha luchado y ha progresado, y hoy queremos
exponer la realidad dolorosa de nuestro pasado, y además, rendirle un tributo a nuestros padres, verdaderos héroes anticomunistas
que lo dieron todo por salvarnos del horror rojo, y que sin lugar a dudas, no siempre fueron bien comprendidos.”
. El mundo entero sabe que hay un segmente del exilio conocido como Pedro Pan, gente que ha sido triunfadora entre los que destacan
senadores, congresistas y ministros de esta gran nación; empresarios y profesionales que han descollado, policías destacados
y soldados valientes, buenos obreros y padres ejemplares; que han situado el nombre del exilio cubano en la marquesina internacional.
El grupo Pedro Pan de nuestra ciudad y sus padres merecen de nosotros un reconocimiento, y nunca es tarde para rendirle honor
a quienes honor merecen.
El éxodo de niños comenzó como un regalo de Los
Reyes Magos de la Revolución de Fidel Castro, en diciembre de 1960 y duró hasta octubre de 1962. Los niños y adolescentes
que marcharon al exilio sin el cuidado de sus mayores fueron 14,048, entre los 6 a los 18 años de edad, distribuidos entre
albergues gubernamentales y religiosos, y en hogares particulares que les abrieron
sus puertas. Fruto de este doloroso drama histórico cuentan dos sobrinos míos, radicados en Miami. FL.
El éxodo de los niños cubanos salió a luz pública
por un artículo del periodista Gene Millar reportero del Miami Herald, el 9 de
marzo de 1962, bajo el título: “Peter Pan means real life to some kids.”
Según la información que se ofrece mediante la red informática Internet,
el nombre Pedro Pan surge de la entrevista que tuvo el periodista Millar con el
Monseñor Walsh, director del proyecto, que le hizo saber que hasta ese momento el asunto era secreto, conocido como La Operación Pedro Pan.
Me interesé por conocer más sobre los Pedro Panes
locales, y su gestión por reunirse, confraternizar y hablar del dolor común, y al mismo tiempo reivindicar el sacrificio de las otras victimas, sus padres. He leídos sobre ese doloroso drama que vivió la familia
cubana al principio de la Revolución, y he tenido contactos con muchos de sus protagonistas, pero jamás pude comprender la
procesión que llevan por dentro.
Lamento no haber visto
el documental sobre este episodio, del productor Agustín Blázquez, ofrecido en el Miami
Latín Festival 2003.
Fui invitado a una de sus reuniones y allí supe de su lucha en busca
de su realidad, por mantener su memoria histórica y en muchos casos, comprender mejor el sacrificio de sus padres para salvarlos
del comunismo. Y hoy dicen: valió la pena. Muchos no recuerdan su isla, y ojalá que en fecha no lejana puedan volver a la
tierra que los vio nacer.
“¿Cómo puedo volver si yo no me ido?... Si llevo en mi alma sembrado el pasado…si
no he cesado de sufrir lo que he sufrido…ni he dejado de amar lo que he amado…Sólo pueden volver lo que se han
ido… ¡Yo no puedo volver si no me ido!…! yo no me ido!...” Fragmentos del poema ¿Volver?,
de Emilio A. Cosío R.
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